Una buena foto de tu gato no necesita una escena perfecta. A veces basta con esa pata asomando por la manta, una mirada curiosa o la caja que ha decidido convertir en su casa.
Empieza por un momento que ya esté ocurriendo
Observa antes de acercar la cámara. Si está descansando, juega con el encuadre desde cierta distancia. Si se mueve, acepta que alguna foto saldrá borrosa: forma parte de contar un momento real.
No hace falta sujetarlo, disfrazarlo ni colocarlo en una postura. Si se marcha, guarda la cámara y prueba en otro momento.
Busca una luz sencilla
La luz que entra por una ventana puede dar un ambiente suave sin añadir focos. Evita poner el teléfono demasiado cerca de su cara y busca una posición cómoda para ambos.
Prueba a fotografiar a la altura de sus ojos. Otra opción es centrarte en un detalle: los bigotes, las patas o ese gesto que lo hace inconfundible.
Deja respirar la imagen
Un fondo sencillo ayuda a que la atención se quede en el gato. Antes de compartir la foto, comprueba que no aparezcan documentos, etiquetas con direcciones, pantallas o personas que no quieran salir.
Acompaña la foto con una pequeña historia
Un mensaje breve puede contar cómo se llama ese rincón, qué estaba mirando o por qué la imagen te hace sonreír. No necesitas un texto perfecto: bastan unas palabras que expliquen el momento.
En el tablón de Catisfyer puedes compartir hasta cuatro fotos con un mensaje. Se publican después de la revisión y puedes retirarlas desde tu cuenta.
Consulta las normas para compartir fotos y recuerda: lo mejor de la imagen es que él siga a gusto.
